sábado, 19 de junio de 2010

Martin Lutero













Teólogo y reformador religioso alemán, precipitó la Reforma protestante al publicar en 1517 sus 95 Tesis denunciando las indulgencias y los excesos de la Iglesia Católica.
Formación
Martín Lutero nació en Eisleben en 1483, hijo de una familia de origen campestre y dueña de una mina.
Atendía la escuela latina en Mansfeld desde 1488, continuando sus estudios en Magdeburgo y luego en Eisenach.
En 1501, empieza sus estudios en Erfurt con la intención de hacerse abogado.
En 1505, tomó una decisión que iba a cambiar el curso de su vida de manera radical. Decidió entrar al monasterio Augustino en Erfurt. Esa decisión, junto a la búsqueda de un Dios de Gracia y la voluntad del mismo, culminó en el desarollo de la reforma de la iglesia.
Las experiencias negativas que Lutero tuvo con los medios eclesiales de gracia, no solo favorecieron la crítica respecto al lamentable estado de las prácticas en la iglesia, sino más bien obligaron a una revisión fundamental de la teología medieval.

En 1507, con 24 años, fue ordenado sacerdote y tres años más tarde viajó a Roma, la capital de la cristiandad; pero este viaje, lejos de ayudarle en su búsqueda espiritual, tuvo para él el efecto contrario al percatarse de la frivolidad y mundanalidad en la que aquella iglesia había caído.
De vuelta a su patria se doctoró en teología en 1512 comenzando a dar clases en la universidad de Wittenberg.

Las Indulgencias

En 1517 aparece en escena un monje dominico, Tetzel, predicador de las indulgencias.
Por medio de la compra de indulgencias, según la enseñanza tradicional, se libraba a las almas recluidas en el purgatorio de los tormentos del mismo.
El dinero obtenido en esta ocasión por este medio sería invertido, a partes iguales, en la erección de la basílica de San Pedro en Roma y en la compra por parte de
Alberto de Hohenzollern de un obispado.
Fue entonces cuando Lutero escribió y clavó en la puerta de la iglesia del castillo de Wittenberg sus Noventa y Cinco Tesis.
Este documento fue la chispa que puso en marcha todo un proceso cuyas consecuencias iban a ser de largo alcance.

Su crítica pública contra el abuso de las cartas de indulgencias en 1517 no solo produjo la discusión deseada, sino que además causó la apertura de un tribunal de inquisicón culminando en la excomulgación de Lutero, después de la dieta imperial de Worms, en 1521.
Federico el Sabio organizó un “secuestro” para proteger la vida de Martín Lutero (ver).
Lutero se quedaba en el castillo Wartburg como Doncel Jorge por casi un año, traduciendo el Nuevo Testamento al alemán.

El 15 de junio de 1520 León X publicó la bula de excomunión de Lutero intitulada Exsurge Domine; cuando Lutero la recibió se dirigió al pudridero de la ciudad y, juntamente con el Derecho Canónico, la arrojó a las llamas.
La ruptura estaba consumada. Un fraile había osado levantarse él solo ante todo un sistema religioso de más de mil años de antigüedad, con el solo apoyo de la Palabra de Dios.

En ese mismo año de su condenación Lutero ha escrito incansablemente algunas de sus mejores obras: A la nobleza cristiana de la nación alemana, La cautividad babilónica de la Iglesia y La libertad cristiana.
Lutero viajó a Worms bajo la protección de un salvoconducto y allí, conminado ante
Carlos V, a pronunciarse sobre sus doctrinas pronunció las memorables palabras:
“Si no me convencen mediante testimonios de las Escrituras o por un razonamiento evidente (puesto que no creo al papa ni a los concilios solos, porque consta que han errado frecuentemente y contradicho a sí mismos), quedo sujeto a los pasajes de las Escrituras aducidos por mí y mi conciencia está cautiva de la Palabra de Dios. No puedo ni quiero retractarme de nada, puesto que no es prudente ni recto obrar contra la conciencia.”
La suerte estaba echada; Lutero se había enfrentado al poder religioso y ahora lo estaba haciendo al poder secular. Las dos grandes instituciones: Iglesia e Imperio no estaban por encima de la Palabra, sino sujetas a ella.
La ruptura mas evidente con los votos monásticos se realizó cuando se casó con la ex monja Catarina de Bora, en Junio de 1525.
Ahí, se formó el núcleo principal de la casa parroquial evangélica.
“Después de la Palabra de Dios no hay un tesoro más precioso que el santo matrimonio. El mayor don de Dios sobre la tierra es una esposa piadosa, alegre, temerosa de Dios y hogareña, con la que puedes vivir en paz, a la que puedes confiar tus bienes, tu cuerpo y tu vida.”
Después de la guerra de campesinos en 1525, reprobada por Lutero, el reformador promovía la formación de una Iglesia Evangélica territorial con regulaciones eclesiales.
Falleció en Eisbelen, su ciudad natal, en febrero de 1546
Por orden del príncipe elector, Lutero fue sepultado en la iglesia del castillo en Wittenberg.

Su aporte a la lengua alemana

Con su traducción de la Biblia al Alemán, Martín Lutero ganó fama permanente en relación con la unificación del idioma alemán.
Hoy en Día, unos 70 millones de fieles pertenecen a la Iglesia Luterana.

Inventar un idioma, crear una religión. Lutero fue el primero en potenciar el invento de Gutemberg.
Hasta 1534 sólo circulaban traducciones al latín de la sagrada escritura, cuya lectura y estudio estaban destinadas a sacerdotes y eruditos. La traducción de Lutero intentó poner la Biblia al alcance de la población, siguiendo su idea de que cada lector y no la iglesia es responsable de la interpretación de la Biblia.
Par
a conseguir su objetivo, Lutero inventó una suerte de mezcla entre las características común de los dialectos que por entonces se hablaban en Alemania y el latín y así creó el llamado “alemán puro”, un idioma artificial que es la base de la actual lengua alemana.
Lutero publicó su Biblia apenas 60 años después de la invención de la imprenta y con ello se transformó en el primer libro de circulación masiva de la historia y también marcó el inicio de otra revolución: la lectura masiva.

Conclusiones

Martín Lutero no fue un hombre perfecto, y desde la perspectiva actual tampoco la totalidad de su pensamiento. Algunos autores sostienen que Lutero guardaba algunos resabios de antisemitismo, algo inadmisible para el protestante de tan solo unas décadas después y mucho menos para el de hoy en día. Aún así, a favor de Lutero, vale mencionar que su mejor discípulo y amigo, el que lo ayudó en la traducción de la Biblia, era judío. Su nombre, Philipp Melanchton.

Lutero no había objetado el bautismo de los niños, cosa que sí haría Menno Simons, luego los anabaptistas como Hubmaier y finalmente los bautistas como Roger Williams. Tampoco renegó del uso de la vestimenta sacerdotal romana entre otras cosas y aún tenía en mente una Iglesia unificada con un líder único.
Pero debemos comprender el contexto histórico que rodeó a Lutero. Él era un hombre formado en el seno de la Iglesia católica, que tuvo la oportunidad, la visión y el coraje de pretender cambiarla, cosa que finalmente no pudo hacer. Pero su aparente fracaso se cambió en rotundo éxito, ya que nació un movimiento claramente distintivo que los propios romanos llamaron “Protestantes”

Martín Lutero, fue un hombre que sincero y entregado a Dios tuvo el privilegio de dar forma al trabajo de muchos antecesores reformadores, algunos laicos y otros sacerdotes, quienes solieran pagar con precio de sangre su visión.
Lutero abrió la puerta a través de la cual comenzó a filtrar la luz de la Gracia para todo el mundo que la aceptase.
A Martín Lutero le fue concedido por la historia el honor de ser llamado el
Padre de la Reforma, un movimiento que seguiría con cambios y mejoras hasta hoy en día. Quizá nunca se llegue a la perfección en esta tierra. Mas en Gloria, junto a él y otros héroes -o no tanto-, podrá finalmente completarse en plenitud y perfección conforme al proyecto de Cristo.

Watchman Nee




¿Afecta a la gente de hoy la vida de los mártires cristianos? En China ha habido más de 23 mil personas arrestadas por causa de su Fe. Muchos de los que murieron como mártires lo hicieron por su inquebrantable fidelidad a Cristo. Watchman Nee, quien se convirtió en uno de ésos mártires, llevó una vida y ministerio que ocupó un lugar importantísimo en la historia de la cristiandad china, y no solo de ése país, sino de la cristiandad del mundo.

Watchman Nee nació el 4 de noviembre de 1903 en Fuchow, provincia de Kukien, China. Aunque él nació en el seno de una familia conocedora del Evangelio, lo rechazó durante casi todo el período de su vida adolescente.
Tratando de decidir si creer o no creer en el Señor, comenzó a orar. Repentinamente la magnitud de sus pecados y la realidad de Jesucristo lo envolvió el 29 de Abril de 1920. Ese día, a la edad de 17 años, Nee aceptó a Cristo en la soledad de su cuarto de baño. Su nombre original, Shu-Tsu fue pronto cambiado por To-Sheng, pensando en el sonido de un atalaya alertando a otros sobre el peligro. Así es como su nombre derivó al más conocido Watchman (en español “atalaya” o “vigilante”)
Después de este giro en la vida, Watchman Nee construyó sus vida alrededor de Dios. El se sumergió en el estudio y la lectura de libros cristianos (llegando a contar con una biblioteca de 3000 libros cristianos), en el análisis de la Biblia y tratados sobre ella, llegando a ser uno de los mayores conocedores en materia de Historia de la Iglesia.
Más adelante dejó la escuela secular para entrar en al Instituto bíblico de Dora Yu en Shangai. A causa de su gran apetito y frecuentes observaciones le solicitaron que abandonara el Instituto. Nee retornó a la escuela y terminó sus estudios graduándose en el Anglican Trinity College.
Watchman Nee tenía una carga y una comisión dobles que él satisfizo con éxito: Llevar un testimonio del señor Jesús y establecer iglesias locales.
Comenzó esta tarea viajando con otros cristianos para compartir el Evangelio con personas que nunca habían oído hablar de Jesucristo.
Su profundidad, conocimiento y experiencia personal de la resurrección de Cristo llevó a que se publicaran muchos de su mensajes y una gran cantidad de libros.
Centrándose en el establecimiento de Iglesias, comenzó pequeñas reuniones en casas familiares. Cuando el grupo llegó a ser bastante grande, fue necesario encontrar un lugar adecuado para poder realizar reuniones con mayor comodidad. Esas casa-iglesias comenzaron a conocerse como “la Pequeña Multitud” y comenzaron a extenderse a través de China.
Debido a su inquebrantable fidelidad a la comisión que Dios le había entregado, Nee debió soportar un severo sufrimiento durante los años de su ministerio. Nee creyó que debía llevar una vida absolutamente consagrada a la vocación para la que había sido llamado por Dios y rechazó todas las posibilidades de empleo que te fueron ofrecidas.
Los problemas de salud fueron una fuente de sufrimiento que debió soportar. La tuberculosis, su gastritis crónica, su angina de pecho (dolor cardíaco) eran algunos de los obstáculos más grandes que afectaron la salud de Nee. Aunque soportó mucho, la enfermedad no era la única fuente de aflicción para Nee.
Su mayor preocupación concernía al creciente número de hermanos y hermanas que se reunían en las iglesias locales. Muchos de ellas causaban problemas debido a las varias cosas, la mayoría derivadas de la inmadurez e incompetencia.
Cuando Nee predicó sobre la necesidad de preservar la verdad de las Escrituras, protestó sobre aspectos denominacionales del ministerio. Esto eventualmente condujo a una ruptura temporal de las relaciones con la Iglesia en su ciudad natal.
Cuando a finales de los años ´40 los comunistas tomaron el poder, Nee se convirtió en un blanco obvio debido a su ministerio y creencia cristiana, situación que contradijo cada vez más al Partido Comunista.
En 1952, Nee fue arrestado, acusado por su fe y por su liderazgo de iglesias.
Lo encarcelaron en 1956.
Luego de más de 15 años de confinamiento en una celda, el “vigilante” Nee murió el 30 de mayo de 1972.
El ministerio y la trascendencia de Watchman Nee para el cristianismo chino es imponderable.
Watchman Nee fue un misionero, un estudioso, un escritor, un pastor y finalmente un mártir.
Sus libros están disponible en muchos países y han sido traducidos a varios idiomas. Se utilizan con frecuencia para los estudios de la Biblia. Las iglesias-casa como “la pequeña multitud” no han cesado de crecer.
Aunque Watchman Nee no está más aquí, es claramente evidente que todavía vive la herencia de Nee, el vigilante.
Recomendación: Testimonio de Watchman Nee en Watchman Nee sigue vigente
Un agradecimiento especial a Juan Carlos Edgar Inza Rivas autor del espacio mencionado y traductor al español del fragmento transcripto en el comentario Nº 12 a esta reseña

Kim Phuc La guerra de Vietnam dio lugar a muchas tragedias











La guerra de Vietnam dio lugar a muchas tragedias, algunas de las cuales son más conocidas que otras. La fotografía de una niña corriendo desnuda por la carretera, con su piel ardiendo a causa del napalm, cambió la forma en la que el mundo contemplaba la guerra de Vietnam y, de hecho, todas las guerras. Esa fotografía se vio en todo el mundo y, con posterioridad, ganó el premio Pulitzer. La niña que aparece en la fotografía es Kim Phuc.
Phan Thi Kim Phuc nació en 1963 y se crió en la aldea de Trang Bang, situada a 30 minutos al norte de Saigón.
Durante la guerra de Vietnam, la estratégica Carretera 1 que atraviesa la aldea se convirtió en la principal ruta de aprovisionamiento entre Saigón y Phnom Penh.
El 8 de junio de 1972, un consejero militar estadounidense coordinó el bombardeo con napalm de la aldea de Kim el cual fue llevado a cabo por sudvietnamitas.
Kim, de nueve años de edad, escapó de la pagoda en la que se había ocultado junto con su familia. Dos de sus primos pequeños no sobrevivieron al ataque y Kim sufrió quemaduras muy graves.
Kim fue fotografiada mientras corría por la carretera gritando a causa de las quemaduras en su piel. Nick Ut, el fotógrafo de la agencia Associated Press, que estaba allí cubriendo el ataque, tomó la fotografía de la joven Kim. Conmovido por su dolor, la llevó a toda prisa a un hospital sudvietnamita. Luego pasó 14 meses recuperándose en el Hospital Barsky, el hospital estadounidense de Saigón, donde su atención fue pagada por una fundación privada. La fotografía de Kim tomada por Ut sigue siendo una de las imágenes más inolvidables de la guerra de Vietnam.
Nadie esperaba que Kim Phuc sobreviviese. Quemaduras de tercer grado cubrían la mitad de su cuerpo y necesitaría muchas operaciones y años de terapia. A los dos años, contra todo pronóstico y con la ayuda de los médicos que se dedicaron a su cuidado, fue capaz de volver a su aldea así ella y su familia pudieron empezar a reconstruir sus vidas.
En 1982, a los 10 años de tomarse la famosa fotografía, un fotógrafo alemán encontró a Kim. Mientras tanto, el gobierno la había sometido a interminables entrevistas, funcionarios comunistas la habían llevado a la ciudad de Ho Chi Minh para que apareciese en películas propagandísticas y había sido obligada a dejar la escuela y volver a su provincia en la que, como “símbolo nacional de la guerra”, estaba sometida a una supervisión cotidiana.
“Diez años más tarde, en 1982, tuve que sufrir otra prueba muy dura en mi vida. Yo había ingresado ya en la facultad de medicina de Saigón, pero por desgracia los agentes del gobierno se enteraron un día de que yo era la niñita de la foto y vinieron a buscarme para hacerme trabajar con ellos y utilizarme como símbolo. Yo no quería y les supliqué: “¡Déjenme estudiar! Es lo único que deseo”. Entonces, me prohibieron inmediatamente que siguiera estudiando. Fue atroz. No acertaba a entender por qué el destino se encarnizaba conmigo y no podía seguir estudiando como mis amigos. Tenía la impresión de haber sido siempre una víctima. A mis 19 años había perdido toda esperanza y sólo deseaba morir.
En 1986 Kim aprovechó una oportunidad para viajar para estudiar en Cuba, pero allí también hubo de interrumpir sus estudios. Tuvo varios problemas de salud, incluyendo diabetes, la cual empañó su visión. Durante su estancia en Cuba conoció a Bui Huy Toan, otro estudiante vietnamita. Se casaron en 1992 y pasaron la luna de miel en Moscú. En su vuelo de vuelta a Cuba, la pareja desertó cuando su avión aterrizó en Gander (Terranova) para repostar combustible. Con la ayuda de algunos cuáqueros se establecieron en Canadá, donde su marido, especialista en computadoras, obtuvo un empleo como ayudante de enfermería en el tratamiento de discapacitados.
En 1996, el Fondo para el Vietnam Veterans Memorial (el monumento conmemorativo a los veteranos de Vietnam) invitó a Kim a las ceremonias del día de los Veteranos que tuvieron lugar en este monumento en Washington D.C. Allí Kim se dirigió a un grupo de varios miles de veteranos de la guerra de Vietnam. Les habló de sus experiencias tras el ataque con napalm a su aldea y de cómo había, por fin, encontrado la felicidad y la libertad tras años de dolor y sufrimiento. Habló de la paz y del perdón.
Durante su visita a Washington D.C. conoció a Ron Gibbs, un veterano de la guerra de Vietnam y miembro de la junta directiva del Fondo para el monumento conmemorativo. Compartieron sus experiencias de la guerra y sus esperanzas para el futuro. De este encuentro nació la idea de la Fundación Kim.
  • ”Como mis mayores me habían educado en la fe del caodaísmo, que se puede definir como una mezcla de confucianismo, taoísmo, budismo, me puse a rezar sin parar y a pasarme el tiempo con lecturas religiosas. Sin embargo, nadie podía aliviar mis sufrimientos ni lograr que volviera a la facultad. La duda me atenazaba: “Si Dios existe, ¿podrá ayudarme?”
  • En cierta ocasión, un amigo me llevó a una iglesia cristiana de Saigón. Aunque mi alma estaba sedienta de paz interior, me costaba mucho abrazar una nueva religión. Mi mayor deseo era encontrar una amistad, alguien a quien hablar y confiarme. Había dibujado incluso su imagen en un papel. Un día que entré en la iglesia vi a una muchacha sonriente sentada en medio de la nave vacía. Se hizo amiga mía.
  • Me sentí mejor enseguida, aunque todavía sintiera un vacío en mi fuero interno. Solamente cuando encontré la fe en mí misma, se atenuó el dolor de las llagas de mi corazón. Poco después el gobierno hizo demoler esta iglesia de Saigón y el pastor se fue. Desde entonces, sola y sin ayuda de nadie, fui dejando que el sentimiento de perdón creciera en mi corazón hasta que empezó a embargarme una inmensa paz interior. Esto no ocurrió de la noche a la mañana, porque no hay nada más difícil que llegar a amar a sus enemigos. En vez de reaccionar de una manera “normal”, es decir con odio y deseo de venganza, opté por la comprensión, que por cierto no se alcanza en un día.
Durante una presentación en una iglesia en los Estados Unidos realizada en diciembre de 2003 Kim dijo: “El dolor nunca desaparece. Apenas aprendes cómo lidiar con él.”
Ella refirió una porción de la Biblia sita en Salmos 56, que ella encontró de gran ayuda en los tiempos duros: “Porque has librado mi alma de la muerte, y mis pies de caída, para que ande delante de Dios en la luz de los que viven.”
Ella también demostró el poder del perdón.
Públicamente manifestó
su perdón al piloto que erróneamente había vaciado las bombas sobre su aldea.
El hombre dijo: “Es como un mundo entero que es quitado de mis hombros”. Phuc y el piloto se abrazaron emocionados.
Aunque ella no concluyó con sus estudios médicos, Phuc dijo que ella ha encontrado su propósito en vida, “de compartir la importancia del tener una relación con Cristo así como saber la importancia de la libertad. ”
“Era el fuego de las bombas las que quemaron mi cuerpo. Era la habilidad de los doctores que repararon mi piel. Pero tomé de la energía del amor de Dios para curar mi corazón.”
“El tiempo es muy corto, debemos hablar a la gente sobre Jesucristo. Debemos compartir el Evangelio con otros” – dijo.

Robert Morrison El primer misionero protestante en China




El primer misionero protestante en China
Robert Morrison nació en Escocia, en 1782, en una familia muy piadosa, miembros de la Iglesia Presbiteriana. Eran muy pobres y su padre trabajaba fabricando hormas de zapato. Robert tuvo que dejar la escuela siendo muy chico para poder ayudarle, pero como le gustaba aprender, siguió estudiando en su casa.
A los quince años comprendió lo que es más importante comprender: que él era un pecador, un hombre perdido, y que para salvarse debía aceptar a Jesús como su Salvador. Él lo hizo y, después de ello, comprendió que era su deber llevar a otros la historia de ese salvador para que todo el mundo pudiera librarse de sus pecados.
Después de trabajar un tiempo en las Iglesias de Inglaterra, Morrison se enroló en la Sociedad Misionera de Londres con la idea de convertirse en un misionero a la China.
Para ese tiempo ya dominaba el latín, el griego y el hebreo.
Por ese entonces, no había ningún misionero protestante en la China, pero Morrison se propuso ir y ser el primero. Como el principal trabajo que le habían encomendado era el de traducir toda la Biblia al chino, se puso a estudiarlo, mientras se preparaba en Medicina y Astronomía.
En una biblioteca encontró un manuscrito que contenía la traducción de algunas partes dela Biblia y lo copió y lo estudió detalladamente, con la ayuda de un chino que se ofreció para ayudarle. Ese esfuerzo le fue muy útil, porque le permitió ahorrar un tiempo precioso cuando estuvo en la China.
Para llegar allí tuvo que realizar un viaje de cinco meses. El 4 de septiembre de 1807 llegó a la ciudad de Cantón, al sur del país, enfrente de otra ciudad llamada Macao, una colonia portuguesa. Allí estuvo durante un tiempo. Conoció a Mary Morton, con quien se casó en febrero de 1809.
Morrison no se dio cuenta de lo grande que eran las dificultades que tenía que vencer para llegar allí. Lo que sabía del idioma no le permitía ponerse a traducir la Biblia, pero cuando buscó a alguien que le enseñara, no pudo encontrarlo, porque existía una ley que condenaba a muerte a cualquiera que le enseñara el chino a un extranjero.
Finalmente aparecieron dos hombres que habían conocido a unos misioneros católicos y que aceptaron el trabajo, aunque llenos de temor. El miedo que tenían no era tanto a la muerte misma, sino a la forma en que los mataban, en medio de terribles torturas. Hasta tal punto estaban asustados que siempre llevaban colgado en el cuello un pomo con veneno para suicidarse si los descubrían.
Aprender el chino no es cosa fácil y por aquel entonces era mucho peor, porque no existían diccionarios ni buenos profesores.
John Wesley bromeaba diciendo que “el chino era un invento del diablo para que no se pudiera predicar el Evangelio a los chinos”. Milne, un misionero que más tarde sería el ayudante de Morrison, decía que “para aprender el chino se necesita: un cuerpo de bronce, pulmones de acero, cabeza de roble, ojos de águila, corazón de apóstol, memoria de ángel …y la vida de Matusalém”.
Además de trabajar en la traducción de la Biblia, Morrison se ocupó de hacer una gramática y un diccionario, para que los misioneros que fueran después de él, pudieran aprender el idioma fácilmente.
El que verdaderamente lo ayudó mucho fue un chino llamado Tsae A-ko, que iba por las noches a su casa. Cerraban bien las puertas y las ventanas, para que desde afuera nadie viera lo que hacían, porque sino su vida corría peligro, y se ponía a traducir o corregir, mientras que Morrison enseñaba a su amigo chino las verdades del Evangelio.
Tardó catorce años en traducir la Biblia y dieciséis en hacer el diccionario, que era de cuatro tomos con unas cuatro mil quinientas páginas cada uno.
Tsa A-Ko comprendió finalmente que lo que el misionero le enseñaba era la Verdad y se bautizó en 1814. Tsae A-Ko fue así el primer evangélico chino.
Después de haber traducido al Biblia, el problema era publicarla, porque las penas para el que imprimiera libros cristianos eran tan severas como para el que enseñara el idioma. Afortunadamente, luego de mucho trabajo, Morrison encontró quien lo hiciera, aunque secretamente. El miedo que tenía el impresor hacía que, cuando le mandaba los paquetes con Biblias, los envolvía rotulándolos con un título falso para disimilar el “peligroso” contenido.
Pero Morrison no solo se dedicó a traducir, sino que llegó a establecer en 1818 una escuela que se llamó Colegio Anglo Chino, conocido después como Ying Wa College. Este colegio fue trasladado a Hong Kong en el año 1843 cuando este territorio pasó a se controlado por los británicos. Esta institución permanece aún en la actualidad como una escuela secundaria.
Morrison nunca tuvo buena salud y, como trabajaba mucho, era imposible que se mejore completamente.
Murió casi repentinamente, el 1º de Agosto de 1834, en Cantón, China, cuando tenía cincuenta y dos años.
Durante su vida consiguió la conversión de poca gente, pero el trabajo que hizo traduciendo la Biblia y preparando el diccionario y la gramática, hizo posible la conversión de miles después de su muerte.

Frank C. Laubach Misioneros de los analfabetas





Frank Charles Laubach (1884-1970) fue el principal pionero contemporáneo de los programas para la instrucción del adulto.
Mediante el fruto de sus esfuerzos como educador, comunicador y organizador, ayudó a millones de personas pobres alrededor del mundo para mejorar sus vidas con la instrucción.
Lowell Thomas lo llamó “el primer profesor de nuestras épocas.”

Enseñando a leer
Los misioneros que han traducido al Biblia tuvieron casi siempre otro trabajo que poca gente lo tiene en cuenta: enseñar a leer. En muchos casos, nadie ni siquiera había escrito nunca una palabra del idioma local, y entonces también hacían lo que se llama “reducirlo a la escritura”.
En 1929, el misionero norteamericano llamado Frank L. Laubach, llegó a una gran isla al sur de las Filipinas, llamada Mindanao, y se estableció en el pueblo de Landao, entre gente conocida como los moros, aunque no tienen nada que ver con los que vivían en España y en el norte de Africa.
Era gente bastante difícil de tratar porque eran musulmanes devotos, lo que hacía particularmente complicada la tarea evangelística.

Lo primero que tuvo que hacer fue, por supuesto, estudiar el idioma. Y lo hizo ayudado por un hombre que había sido absuelto de una condena a veinticinco años de cárcel por asesinato.
El idioma se llama maranao y nunca había sido escrito. Laubach se puso a hacerlo.
Algunos habían intentado algo con las letras que usan los árabes, pero resultaba muy difícil, porque en árabe cada letra puede escribirse hasta de cuatro maneras diferentes, según donde está colocada. Laubach decidió usar nuestro alfabeto occidental y hacer que cada letra representara un sonido, no como ocurre en el idioma inglés que, a veces, una letra se pronuncia de una forma y otras veces de otra. En seis semanas había conseguido, con la ayuda de un moro, unas mil trescientas palabras.

Entonces resolvió instalar una escuela para enseñar a leer.
La dirección de Dios se mostró maravillosamente. Un tabernero le permitió utilizar un edificio vacío, que había sido un salón de baile, y que estaba a su cuidado. De otro lugar, le escribieron una carta ofreciéndole por doscientos cincuenta una imprenta que valía tres mil y, cuando la llevaron al viejo edificio, temiendo que el piso se hundiera por el peso de la máquina, encontraron una plataforma de cemento armado exactamente del tamaño que precisaban. Cuando Laubach la vio dijo: “Hace veinte años, Dios puso esto aquí para nosotros”.

Cuando empezó a funcionar la imprenta, todos fueron a mirar. Así vieron aparecer el primer ejemplar de un diario que se llamaba La Historia de Lanao” y que fue también lo primero que se imprimió en Maranao. Lo curioso era que no tenía lectores, porque nadie sabía leer. Como les daba mucho trabajo enseñar por métodos comunes, Laubach y su ayudante buscaron una forma mejor y encontraron un sistema que resultó ser magnífico.
Los moros aprendían a leer con una rapidez asombrosa, en parte porque son inteligentes pero, sobre todo por el método extraordinariamente bueno. Gente que no sabía ni una letra podía ller más o menos bien una página después de estudiar durante una hora. Una vez enseñaron a leer en media hora a diez hombres que estaban de paso y no podían quedarse más tiempo.
Laubach y sus ayudantes empezaron a enseñar por todas partes y el entusiasmo era enorme, tanto que la gente mantenía gran expectación mientras aguardaban que se imprimiera algo. El misionero decía que, posiblemente, su imprenta era la única del mundo de la que el público hubiera leído todo lo publicado.

A veces iban al interior, donde vivía gente poco amiga de los blancos y que siempre estaba empeñada en revoluciones. En una ocasión, uno de los rebeldes aprendió a leer en media hora y estaba tan agradecido que se ofreció a Laubach para matar a cualquiera que él quisiera. Por supuesto, el misionero no hizo uso de su ofrecimiento.
Una vez, un jefe de una aldea alejada fue a pedirle a Laubach que abriera una escuela en su pueblo. Laubach le explicó que no podían hacerlo por falta de dinero, pero en vez de eso, le propuso de enseñarle a leer a él, para que él mismo enseñara a su gente. El jefe estuvo de acuerdo, aprendió a leer y se fue orgulloso a enseñar a otros.

Llegó el momento en que la falta de dinero era tan grande que Laubach estuvo a punto de detener su trabajo. Cuando uno de los jefes se enteró, dijo al misionero: “Ésta campaña no va a detenerse por falta de dinero. Es la única esperanza de Lanao; si se interrumpe estamos perdidos. Todo el que aprenda a leer tiene que enseñar a otro. Si no lo hace, lo mataré”.
Estas palabras se hicieron famosas en todo el mundo. Laubach había estado pensando siempre en que la mitad del mundo no sabía leer, pero se daba cuenta que la tarea era demasiado grande para sus fuerzas. Encontró el secreto del éxito en lo que dijo el jefe maranao: “Todo el que aprenda tiene que enseñar a otro”.
En dos años aprendieron a leer más de mil quinientos moros maranaos y, cuando se enteraron de eso en otras partes de las Filipinas, invitaron a Laubach para que hiciera campañas parecidas. Después lo invitaron a la India, a muchos lugares de Africa, de Siria, de Turquía, Egipto, Etiopía, México, Brasil, Bolivia, y de otra partes del mundo.
En 1955, Laubach fundó la “Laubach Literacy”, que se asociaría en 2002 con “Literacy Volunteers of America, Inc” para conformar la “ProLiteracy Worldwide”.
Durante los últimos años de su vida viajó por todo el mundo enseñando sobre la importancia de la literatura y la paz entre los hombres. Escribió una gran cantidad de artículos y libros, tanto devocionales como temáticos literarios

Hoy día, más de ciento cincuenta millones de personas, que hablan más de cien idiomas distintos, han aprendido a leer con el método de Laubach. Y no es exagerado lo que dijo el mismo Laubach, de que este fue un suceso de los más importantes de la historia: Un mundo entero aprendiendo a leer.
Frank Laubach, también conocido como el “Apóstol a los Iletrados”

Jane Grey









La historia de Jane Grey tiene un final trágico. Su muerte fue uno de los centenares de crímenes contra los protestantes y otros opositores, ordenados por María I la católica.
Jane Grey nació en octubre de 1537 en Bradgate Park. Sus padres fueron Henry Grey, Marques de Dorset, y Frances Brandon, hija de Mery, hermana de Enrique VIII.
Desde niña recibió una educación superior propia de la nobleza. Extremadamente fina e inteligente llegó a dominar además del ingles, otros idiomas como el latín, griego, francés e italiano.
En 1546, cuando Jane tenía 9 años fue enviada a la corte al cuidado de la reina Catherine Parr, esposa y eventual viuda de Enrique VIII.

A los pocos meses del arribo de Jane, y fallecido Enrique VIII, Catherine se casó con Thomas Seymour.
A los 11 años de edad, la desgracia golpeó a su puerta. Su protectora Catherine falleció de fiebre puerperal. Thomas Seymoure, hermano de Eduardo Seymour, Duque de Somerset pretendía que Lady Jane se case con Eduardo VI, el único hijo varón de Enrique VIII.
El regente Eduardo Seymoure, duque de Somerset había llevado al país al borde del caos. Su hermano Tomas intentó derrocarlo pero falló y fue ejecutado. Así es que Jane se quedó sin sus mayores protectores Catherine y Thomas.
A Eduardo Seymoure lo sucedió John Dudley, llamado también Lord Warwick, quien se transformó en el mayor influyente sobre el joven monarca Eduardo VI.

Jane Grey era una cristiana muy piadosa, y ciertamente, ella era la posibilidad mas segura de que siendo reina no llegue al trono María Tudor y de esa manera se pierda lo que la Reforma Protestante había logrado con esfuerzo y sangre. Hay quienes sostienen que Eduardo y Jane estaban profundamente enamorados, pero este amor jamás podría formalizarse. Entre otras razones, la prolongada enfermedad de Eduardo VI preanunciaba su muerte inminente.
No obstante, Eduardo y su regente John Dudley prepararon todo para que Jane fuera la sucesora real.

John Dudley, hizo que su hijo Guilford se casara con Lady Jane, en un matrimonio de compromiso ya que Jane no amaba a este hombre. La boda ocurrió el 25 de mayo de 1553, pocos meses antes de la muerte de Eduardo.
Cuando falleció Eduardo se mantuvo el hecho en secreto por unos días para lograr la ascensión de Jane al trono.
El 10 de julio de 1553 fue coronada Reina de Inglaterra. La Reina Jane y su esposo Guilford desfilaron ante el pueblo como los nuevos líderes de la casa real. Pero muchas personas sobre todo los influyentes católicos, y viejos enemigos de Enrique VIII no estaban para nada de acuerdo con el trono en manos de Jane, sobre todo con su esposo a quien consideraban absolutamente ilegítimo.
La reina de los 9 días
Lady Jane era una monarca con demasiadas presiones y enemigos a pesar de no habérselos ganado por sí misma. De alguna manera, esto la hacía sentir no muy convencida de su papel. Todo lo contrario a María Tudor, quien haría lo imposible por acceder al trono.
El 19 de julio de 1553 fue desplazada. María envió un emisario para que Jane Grey, quien acababa de ser destronada se retracte de su fe protestante. Jane no lo hizo.

Cinco días después de su arresto, Jane Grey fue ejecutada en la torre de Londres junto a su esposo Guilford. Días mas tarde también fue asesinado el padre de Jane.
Comenzaría así una era de terror sobre toda Inglaterra. La contrarreforma se impondría con una crueldad inimaginable. María Tudor, llamada María I la católica o Queen “blood” Mary asesinaría a los principales líderes de la reforma inglesa (ver artículos complementarios)

Jane Grey, una mujer muy joven, fue una de las más cultas de su época y fue conocida su fe inquebrantable. Mártir de la Reforma, fue sepultada junto a su marido Guilford en la capilla de St. Peter.

Rachel Joy Scott






Rachel Joy Scott
Es difícil encontrar a Dios por entre los pasillos (…), la duda es una parte del viaje del hombre, pero no pierdas la Fe” - Rachel Joy Scott
El 20 de Abril de 1999, el mundo presenció atónito una de las masacres más inexplicables y grotescas de la historia. Un par de jóvenes, armados con armas de grueso calibre entraron a la Escuela Secundaria de Columbine en Littleton, Colorado, y abrieron fuego.
Eric Harris de 18 años de edad (apodado Reb) y Dylan Klebold de 17 años de edad (Vodka), entraron en la escuela, de donde eran alumnos, aarmados con 2 escopetas, una de ellas recortada, una carabina Hi-Point 9 x 19 mm, una Tec 9 semiautomática y pistolas de bajo calibre, 30 granadas caseras de mano, bombas llenas de clavos y un tanque de propano equipado con explosivos, disparando indiscriminadamente en la cafetería y pasillos de la escuela.
El resultado fue la muerte de 12 estudiantes adolescentes, un profesor, y el suicidio de los autores de la matanza.
Conmemoraban de esta manera el 110ª aniversario del nacimiento de Adolf Hitler.
Entre las víctimas se encontraba Rachel Joy Scott, de tan solo 17 años.
Rachel había nacido el 5 de agosto de 1981. Conocida por todos por su profunda devoción a Cristo era integrante y líder juvenil en la West Bolles Community Church, una congregación bautista local .
“Naciste para la cámara” solía decirle su padre. Rachel se destacaba en literatura, música y teatro.
Rachel estaba sentada sobre la hierba al frente de la cafetería de la escuela, junto a su amigo Richard Castaldo.
Uno de los asesinos, vestido con un largo saco negro, se acercó imprevistamente y extrajo su poderosa arma.
Sabiendo de la profunda creencia por Jesucristo que tenía Rachel, le apuntó con su arma directo a la cara y gritó burlonamente:
- ¿Y… aún crees en Dios?
- Sí, creo en Dios!- respondió Rachel con voz fuerte, al tiempo que los demás estudiantes corrían a esconderse debajo de los pupitres, detrás de los árboles o cualquier lugar.
Fuera de sí y sintiéndose afrentado y lleno de ira el asesino gritó
-¡¿Qué?!-
Inmediatamente disparó a la cabeza de Rachel, luego sobre su pecho, su brazo y su pierna. Ella murió en el acto.
Su ejemplo en la vida transformó su muerte en un avivamiento que hizo vibrar la comunidad estudiantil evangélica a lo largo y a lo ancho de todo Estados Unidos.
Su testimonio fue de inspiración para muchos jóvenes que fueron motivados para hablar del Señor.
Rachel Scott, una simple y consagrada joven de Fe se había transformado en mártir.
Esto dicen algunos de los poemas escritos por Rachel:
“¿Que pasaría si murieras hoy? ¿Qué sería de Ti? ¿A donde irías?
No tienes asegurado el mañana, es solo una chance. Y puede que no la tengas. Y después de la muerte ¿Qué ? ¿Donde piensas pasar la eternidad? La Eternidad está en tus manos, ¡Elige!” – Rachel Joy Scott
“Ve tras Dios. Dondequiera que quiera llevarte, ve. Y no pongas la excusa, “Solo soy un adolescente” o “lo hare cuando crezca”, porque no es así como funciona. Dios quiere conocerte AHORA!.” - Rachel Joy Scout